Los problemas éticos que enfrentan los profesionales de las relaciones públicas se vuelven cada vez más complejos.

Nos hemos desarrollado mucho más allá del estándar de “no usar engaños”. Abundan los ejemplos de escándalo y comportamiento no ético, pero las líneas se han desdibujado en lo que constituye la ética de cara a la tecnología cambiante, los canales de comunicación que se transforman o las redes sociales, además de un torbellino de responsabilidades mixtas hacia organizaciones, clientes, stakeholders y otros públicos.

Estas son aguas poco exploradas. Por ejemplo, ¿cuál es la responsabilidad moral de Facebook en el uso de datos aparentemente privados por Cambridge Analytica? El entorno de las noticias falsas (fakenews), la naturaleza secreta de las filtraciones de información (leaks) y la manipulación mediática solo han complicado las decisiones éticas que deben tomarse en nuestro campo. No es de extrañar que los cursos de ética sean obligatorios para los profesionales de las relaciones públicas.

La Comisión de Educación en Relaciones Públicas (CPRE), de 45 años de existencia, recientemente ofreció el primer estudio sobre la educación para relaciones públicas en más de una década. El grupo de académicos de esta institución se compone de representantes experimentados de prácticamente todas las organizaciones en comunicación. El CPRE llevó a cabo un estudio masivo: la recopilación de información y los análisis fueron realizados por múltiples equipos que examinaron datos tanto cuantitativos como cualitativos.

[…] El principal hallazgo del informe fue que la ética ha tomado un lugar central en las relaciones públicas. También surgieron otras áreas de importancia: globalización, análisis, equidad de género y visión para los negocios, por ejemplo, pero la ética superó a todas ellas en la solidez de los datos hasta el punto en que un analista diría que era una demanda apremiante.

Los profesionales PR calificaron la ética como el conocimiento más urgente que deben tener los estudiantes de relaciones públicas (4.51 en una escala de cinco puntos). El CPRE establece los estándares de acreditación para los programas universitarios en este campo y ha recomendado un sexto curso de ética requerido para la carrera de relaciones públicas, además de los cursos estándar de teoría y táctica. El curso recomendado no es una clase típica de “derecho y ética” de periodismo, ya que muchos de nosotros tomamos un curso específico sobre ética en las relaciones públicas, sino que se trata del razonamiento moral y los tipos comunes de problemas en nuestro campo. Muchos de estos cursos ya existen, pero a menudo son optativos en lugar de ser cursos obligatorios. El informe agrega: “Las lecciones y los cursos de ética deben incorporar la filosofía moral, los estudios de casos y las simulaciones para ser los más efectivos posibles”.

Este cambio finalmente te afectará. Si estás en condiciones de contratar a recién graduados en trabajos de relaciones públicas de nivel de entrada, se espera que ellos desarrollen más competencias de pensamiento crítico que les permitan reconocer, confrontar y resolver dilemas éticos. Este reconocimiento es vital debido a una cantidad incalculable de problemas derivados de implicaciones imprevistas. Muchos problemas relacionados a la ética no se identifican de antemano como tales, sin embargo, los futuros graduados estarán alertas y buscándolos activamente.

Sin una clase de ética en las relaciones públicas, a menudo se requieren años de capacitación y experiencia para aprender a identificar problemas éticos. Incluso las mejores oportunidades de negocios pueden tener discrepancias éticas que están ocultas bajo el pensamiento positivo de la gerencia o de los clientes. […] La identificación de problemas éticos potenciales requiere del pensamiento analítico y la evaluación crítica. Los filósofos morales ofrecen formas rigurosas de abordar estos dilemas, pero no son innatas: requieren estudio, lectura intensa, comprensión de construcciones complejas como la autonomía moral y capacitación en el uso de marcos analíticos.

Contratar a un futuro graduado con capacitación en ética para relaciones públicas también puede ayudarte a ver los problemas e inconvenientes bajo una nueva luz. Acompañando a la mayoría de las actividades en PR se encuentran algunas formas de evaluaciones éticas y el pensamiento crítico o razonado puede ayudar a identificar y resolver esos temas antes de que se conviertan en problemas: realizar una lluvia de ideas en equipo es algo grandioso para esto. La experiencia y el rigor analítico pueden combinarse para crear un poderoso análisis ético y descubrir numerosos conflictos y problemas.

Las profesiones tienen estándares éticos acordados, a diferencia de los oficios que se basan en la ley o en la práctica común. Nuestra función está evolucionando hacia una verdadera profesión con sólidos estándares éticos. La creciente profesionalización de nuestro campo trae consigo el poder que proviene de ser una función de gestión: una gran responsabilidad ética para examinar diversos temas en detalle y en constante evolución. Asesorar a la gerencia en cuestiones éticas es un papel siempre presente. Todos los niveles de comunicación, desde el CCO hasta la persona encargada de la recepción, deben trabajar para mantener la credibilidad de manera consistente. […]

Fuente: Bowen, Shannon. “How PR ethics affect you”. PRWeek
https://www.prweek.com/article/1465193/pr-ethics-affect